Análisis de las ordenanzas. El dinero y los precios.
Entender una época requiere, entre otras cosas, conocer el valor del
dinero, las monedas y los precios que se manejaban. Además de las medidas que
se utilizaban para las diferentes magnitudes: volúmenes, longitudes,
superficies, pesos o masas.
Real de plata acuñado por Felipe II en la ceca de Sevilla, del tiempo de las ordenanzas. (fuente: internet numismática V. Craven)
Nos trasladamos a medidos del XVI, para conocer estos elementos en el marco de las ordenanzas de 1564.
El valor del dinero. Las monedas.
En esta etapa hay una verdadera escasez de dinero entre as capas populares
de la población. La moneda corría poco, especialmente en las áreas rurales, y
sólo los más pudientes podían disponer de dinero en efectivo en cantidad
suficiente para compras importantes. No es infrecuente que ante una venta se
firme un contrato u obligación de venta cargado como un censo hasta que no se
paga por completo para quedar libre.
La moneda de cuenta o patrón era el maravedí, para evitar las fluctuaciones
de las monedas de oro y plata. En esta moneda se expresan la mayoría de las
penas de las ordenanzas. Cuando no se cobraban en efectivo se recurría al
embargo de unas prendas que, si en un tiempo prudencial de algo más de una
semana, se ejecutaba con la venta en pública almoneda de la prenda embargada y
cobrándose la pena de lo sacado. Si sobraba dinero se lo daban al embargado.
El sistema monetario en esa fecha es muy cambiante con graves alteraciones
por la enorme inflación con la llegada del oro y, sobre todo, la plata
americana, junto a los movimientos de capital.
Actualmente tenemos una moneda, el euro. Y con una fracción fácil de usar:
el céntimo de euro.
Sin embargo, en 1564, eran varias las monedas corrientes. Unas más usuales
que otras dependiendo de las transacciones y del valor de la compraventa. En
muchos casos, en un mismo listado, se expresan diferentes monedas creando una
cierta confusión para los que no estamos acostumbrados a este sistema numérico
y contable.
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Excelente |
Ducado |
Real |
Maravedí |
Blanca |
|
1 excelente = |
2 ducados |
22 reales |
748 maravedíes |
1.496 blancas |
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0,5 excelentes |
1 ducado = |
11 reales de vellón / o de plata |
374 maravedíes |
748 blancas |
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0,09… ducados |
1 real = |
34 maravedíes |
68 blancas |
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0,002… ducados |
0,029… reales |
1 maravedí = |
2 blancas |
|
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0,014… |
0,5 maravedíes |
1 blanca |
En esta tabla puedes ver las monedas y sus equivalencias (de mayor a menor
valor)
El excelente no aparece en los escritos de Jerte en esa
época, era poco común entre la gente corriente. Era de oro y pesaba 7 gramos.
En el valor del oro actual serían algo más de 330 euros.
El valor del ducado está en torno a los 350 maravedíes
después de la devaluación de Carlos V en 1.537. Además, pasará de 7 gramos a
5,5 gramos. Dos años antes, en 1535, él mismo había acuñado ducados con tipos y
leyendas de los Reyes Católicos, sus abuelos.
Había monedas de ducado, medio ducado y cuarto de ducado, para hacerlo más
operativo (y más complicado si cabe)
Es en esa fecha, anterior a las ordenanzas, cuando deja de ser moneda real
de oro, sustituido por el escudo, y extendiéndose el uso del ducado como moneda
de cuenta. Sin embargo, el escudo apenas se habría extendido en las zonas
rurales y menos aún en penas que difícilmente superaban los 600 maravedís
(menos de dos ducados) por la dependencia a la jurisdicción placentina.
Un real (ordenanza 40) valía 34 maravedíes. Tenía impreso
un escudo con una granada en punta, un yugo y flechas. El medio real y el
cuarto de real llevaba sólo el yugo y las flechas. El octavo de real llevaba
las iniciales coronadas, por un lado.
Con Carlos V aparecen las monedas múltiplos del real: real de a dos, de a
cuatro, de a ocho… que encontraremos en algunos censos jerteños ya del siglo
XVII.
También se generaliza el uso del vellón, mezcla de plata y cobre en las monedas de real de vellón, frente al real de plata (ordenanza 126).
El maravedí (ordenanza 1), originado a partir del dinar
almorávide, tiene una larga trayectoria, y se usaba como moneda de cuenta desde
hacía varios siglos en Castilla. En la época de las ordenanzas era la forma más
extendida de pago y venta.
La blanca (ordenanza 76) tiene un valor testimonial. La
mitad de un maravedí. Apenas nada. El nombre derivaba del proceso de blanqueo
que se hacía a la moneda para que pareciera que contenía más plata.
Hay dos referencias en las ordenanzas y son muy escasas en las cuentas de curaduría. Valía tan poco que se comprende la expresión “estar sin blanca”.
Viendo el cuadro de arriba vemos la dificultad para pasar de una unidad a
otra en cantidades de venta. Presentar unas cuentas, como ocurre con la tutela
de los menores, requiere de la participación de personas “hábiles” y
conocedoras. Casi siempre el escribano o personas cualificadas.
Los precios.
El cereal, fundamental en la alimentación, tiene un precio ascendente a lo
largo del siglo con una inflación de vértigo. Este encarecimiento, en una zona
con dificultades de autoabastecimiento de trigo, hace que aumente la presión
para roturar y explotar nuevos terrenos que se dediquen a los cereales o a
otros productos que permita su intercambio o sustitución. De ahí la petición
incesante en las ordenanzas a cuidar los panes y heredades, a la vez de evitar
daños del ganado en esos terrenos cultivados.
|
Periodo |
Precio por fanega |
|
1502 – 1539 |
100 maravedíes: trigo |
|
1539 – 1558 |
240 maravedíes: trigo |
|
1558 |
310 maravedíes: trigo 200 maravedíes: centeno 140
maravedíes: cebada |
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1571 |
374 maravedíes: trigo |
|
1582 |
476 maravedíes: trigo |
Teniendo en cuenta los precios del trigo en diferentes
fechas en el siglo XVI tendríamos:
Se comprueba el rápido incremento del precio de los cereales y las
dificultades que supondrían en una zona deficitaria.
Pero ¿cuánto podría cobrar un jornalero en ese tiempo por
su trabajo?
Algunos datos, entre curiosos y orientativos, podrían ser:
·
En 1504 en Santa Cruz de Tenerife se determina que no se pague a los
segadores más de real y medio al día (sobre 50 maravedíes) más la comida.
·
En 1588, en Cifuentes (Guadalajara) se tasó el jornal del peón “así para
cavar como para podar” en un real en febrero, 57 maravedíes en marzo, 60 en
abril y 2 reales de mayo a junio.
·
En 1592, en Orense, un jornalero cobra 20 maravedíes en enero, y 25 en la
“renda” de las viñas. Un jornal más escaso que el manchego. No es de extrañar
que periódicamente salieran de Galicia, y en especial de la provincia orensana,
migrantes que terminaban quedándose en otros lugares. Entre otros sitios en
nuestro valle.
También solo a modo indicativo, y salvando las distancias, en Gibraleón
(Huelva) en el periodo 1569 – 1573 se consignan los precios siguientes:
·
Una libra de pan oscilaba entre 4 y 10 maravedíes dependiendo de la
abundancia o escasez de grano.
·
Un cuartillo de leche entre 2 y 3 maravedíes.
·
Una libra de carne de puerco tenía grandes oscilaciones, entre 20 y 40
maravedíes. La de carne de vaca, más barata, entre 16 y 26 maravedíes. El
carneo entre 23 y 40 maravedíes.
·
Una pieza de loza de un cántaro valía sobre medio real (17 maravedíes),
mientras que un cantarillo pequeño sólo costaba 1 o 2 maravedíes.
Las cantidades de salario que se consignan en las
ordenanzas sólo hacen referencia a los alcaldes (150 maravedíes), regidores (100
maravedíes), alguacil (102 maravedíes incluyendo el trabajo del toro de san
Juan) y del cura (30 maravedíes por la misa de san Juan) o el sacristán por lo
mismo (4 maravedíes)
Para tener una referencia de la misma población nos tendríamos que ir
finales de siglo, a 1599 o 1600 para saber el valor de algunas pertenencias o
trabajos. Apenas 26 años después de ratificarse las ordenanzas en 1573.
Sirvan sólo como ejemplo:
Herramientas de trabajo.
·
Un costal de Guadalupe, 42 maravedíes.
·
Un costal ancho, 2 reales (68 maravedíes)
·
Un costal normal, 1 real.
·
Un haz de lino, 24 maravedíes.
·
Las tinajas suelen valer a real la arroba. Una de 10 arrobas valdría 10
reales.
·
1 rastrillo, 6 reales.
·
1 cazo, 3 reales.
·
1 gamellón, 4 reales.
·
Un sacho (zacho), real y medio.
·
Una azada, 4 reales.
·
Una segureja, 3 reales.
Ropa y enseres de casa:
·
Una olla albedriada (vidriada o esmaltada) 2 reales.
·
Un plato de Málaga grande, 3 reales.
·
Un plato de Málaga pequeño, 40 maravedíes.
·
Un plato grande pintado, 20 maravedíes.
·
Un cuévano blanco (cesto grande), 24 maravedíes.
·
Una tabla de manteles, real y medio.
·
Una almohada, 3 reales.
·
Un jergón, 3 reales.
·
Una jerga, 15 reales.
·
Tres pañuelos, 1 real.
·
Un camisón, entre 8 y 11 reales.
·
Una sábana sobre 9 reales.
·
Una faja pardilla, 9 reales.
·
Las sayas varían de color y de valor: desde 6 (una saya blanca y otra azul)
a 16 reales (una verde). También se recoge una saya azul con una cortapisa
naranjada, 30 reales.
·
1 par de cuerpos, 4 reales.
·
Unas mangas blancas 3 reales.
·
Una camisa, entre 8 y 9 reales.
·
Unos zaragüelles de tafetán (para un novio), 16 reales.
·
Una almohada labrada de seda negra llena de lana, 7 reales.
·
Manteles alimaniscos buenos, 10 reales.
·
Una camisa labrada de seda negra, 22 reales.
·
Un alfamar (cobertor), entre 11 y 20 reales.
·
Una libra de estopa blanca, poco más de un real.
·
Un cedazo (seguramente para la harina), medio real.
·
Una vara de lienzo, 6 reales. Lo mismo que una vara de paño.
·
Una fanega de linaza, 14 reales.
·
Una cuartilla de centeno, 2 reales.
·
Un marrano, 1 ducado.
·
Una asno, 63 reales.
·
Una cabra, sobre 10 reales.
·
Una gallina, 2 reales. El pollo 1 real.
El listado anterior, a la vez que nos informa de los precios reales en esa
época en Jerte, nos sirve de referencia para conocer algunas herramientas y
enseres de uso cotidiano.
Pensando que el trabajo de una persona para hacer la partición de un menor
cobraba hasta 3 reales por todo el día, lo mismo que se cobraba por cada día de
ir a Plasencia a cualquier efecto, que convertidos en maravedíes son 102.
Coinciden con el salario que se consigna a los regidores en las ordenanzas,
algo inferior a lo que percibían los alcaldes (que se encargaban por ejemplo de
la partición y cuentas de los menores).
El escribano, dada su alta cualificación, cobraba 3 reales por medio día.
Por tomar y anotar las cuentas llevaba 2 reales.
Por los remates, que eran más sencillos, se le pagaba 24 maravedíes.
El peón por “apregonar” la renta de un menor por todo el pueblo las
veces que se acostumbra, 60 maravedíes.
Resumiendo. En una sociedad donde el dinero escasea entre las clases
populares, los pagos en especie no serían infrecuentes. Lo mismo que la compra
en fiado y los préstamos rápidos entre vecinos (como se demuestra por varias
referencias en los testamentos de esa época). Cada uno intentaría tener en casa
la cantidad para su sustento y por supuesto los ahorros, aunque lo más rentable
sería tenerlos invertidos en bienes raíces (propiedades) que se vendían con
relativa facilidad, como indican las compraventas registradas por el escribano.
Muchas de ellas de corta cuantía. La multitud de pechos que debían pagar
exigiría dinero contante y sonante para la recaudación de estos impuestos.

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